Me gustaría poder decirte mucho más de lo que te puedo decir, pero las palabras se me resbalan de lo cansado que estoy. De hecho, llevo una media hora dando vueltas sobre unos cuántos párrafos que he decidido descartar.

He concluido que es mejor no escribir absolutamente nada hoy. Y digo esto porque de verdad que a veces es mejor guardarse ciertas cosas para uno. ¿No crees?

Fin del blog… (no sigas leyendo, por tu bien, y porque no hay nada que leer)

Tal vez eso es lo que deba hacer, y deba mantener en secreto el hecho de que hoy me he asustado un poco al darme cuenta de lo mucho que te he pensado; casi obsesivamente. Ha sido todo el tiempo, desde la mañana (desayunando a la vez que releía el blog), en el briefing (pensando distraídamente en nosotros), en el almuerzo (intentando no aburrir a Milda con comentarios sobre ti), en el gimnasio (pensando en que me gustaría que estuvieses ahí, a mi lado; y en lo sexy que te quedará la ropa de gimnasio), y desde luego ahora.

Sea lo que sea, no debo decirte una vez más, que este viaje tuyo se me ha hecho cuesta arriba. Que, pase lo que pase, no debo repetirte lo largo que se me ha hecho y que he estado todo el tiempo contando los minutos para que regreses.

No debo contarte que alguno de estos días me he sentido hasta mal por la distancia contigo; llegando al punto en el que han habido momentos en los que te he hablado raro y todo (como el sábado).

Sí, ya sé, me he comportado mal, como si me costase verte tan feliz por ahí pululando mientras yo te estaba echando de menos. Muy egoísta. La verdad es que no se me ocurre nada más triste que esto… así que nunca te lo diré; no vaya a ser que te asustes.

Como también es verdad que estos días me he sentido especialmente inseguro, viéndote tan perfecta como te veo, tan hermosa, tan sexy y tan salvaje como tú eres.

Definitivamente, no debo confesarte, que cuando empezamos a salir sentí una conexión tan grande contigo, que te echaba de menos de una manera extraña e inusual. Tanto fue así, que en las primeras semanas que no te veía demasiado, creí que tal vez no debiera salir contigo porque sentía un vacío muy grande que me asustaba. Esto es verdad, y es tan verdadero que sé que no debo contártelo.

Debo confiscar todos estos pensamientos y encerrarlos en alguno de esos lugares a los que mi memoria no llega, porque si te lo contase, estaría mostrándome sumamente indefenso.

Sería como si te estuviese revelando de una vez por todas todos mis miedos, mis inseguridades y mis vergüenzas. Sería como un hombre desnudo, durmiendo a tu lado, absolutamente desprotegido, a merced de todo lo que tu quisieras hacer.

Y jamás haría algo así, porque solamente una persona que está absolutamente enamorada de alguien es capaz de ser tan sincero y transparente. Solo alguien tan absolutamente enamorado es capaz de mostrar todos sus defectos de primera, casi como retándote para que los veas; diciéndote a la cara «estos son mis defectos, míralos bien, pero no los toques, porque a pesar de lo que parecen, son en realidad una frágil y delgadísima capa».

Sí, sí… detrás de esa capa de inseguridades, hay un hombre invincible. Te lo prometo.

Tú me has hecho invencible, esa chica de ojos perfectos, de sonrisa perfecta, que tanto me hace reír, que tan feliz me hace, me ha hecho invencible. Y cada mirada, cada palabra y cada día a tu lado me hacen aún más invencible.

Y pase lo que pase, siempre utilizaré esta inmortalidad que me has regalado para intentar, a mi manera, hacerte feliz. Ese es todo mi propósito… dar con la forma de hacerte cada día un poquito más feliz…

TE QUIERO

Join the Conversation

  1. Avatar de Desconocido

1 Comment

  1. Ainss… Es que eso es el amor… Nos vuelve inseguros, en el sentido de siempre pensar que no somos lo suficiente, o que te preguntes cada día cuando te vas a dar cuenta del «fraude» que soy, de que mis defectos te molesten o que simplemente te des cuenta que hay alguien mejor… Por otro lado, llevo pensándote tanto tiempo de esa «manera obsesiva»… No solamente todo lo que he pensado en ti en este viaje, que ha sido mucho, si no prácticamente desde hace un año. Debo medir mis palabras para no aburrir a mis amigas contándoles cosas de ti, de cómo me haces sentir, porque acabarán hartas de mi… La verdad es que me pongo en tu lugar y no sé cómo lo habría llevado, pero no creo que mejor que tú… Pero, sinceramente, todo esto me vale tanto la pena, lo feliz que me haces y lo que me haces «vivir» que me da igual que nos volvamos indefensos el uno con el otro. Te quiero mucho amor

    Me gusta

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar