
Al leer el título y ver la foto te preguntarás: ¿por qué este tipo me va a hablar del mate? La respuesta: espera, espera… que al final hay un motivo…
No recuerdo si has probado el mate o si sabes lo que es. Así que por las dudas te lo cuento! El mate es una especie de té (hierba) que se bebe en un cuenco llamado mate. Lo que realmente lo hace diferente, además de su sabor, es que se toma utilizando una bombilla en vez de bebiendo directamente del recipiente.
La bombilla tiene un motivo. Claro. Mientras que en un té clásico se usa una bolsita para que las hierbas no se mezclen con el agua; en el mate la hierba se vuelca directamente sobre el cuenco. De hecho, la hierba cubre prácticamente todo el envase.
Así pues, el proceso es el que sigue:
- Se cubre de hierba el mate
- Se echa algo de azúcar o sacarina líquida (opcional)
- Se vierte el agua hasta arriba
- Y ale! a Beber
… peeeeero… el mate se toma en pocos segundos -a diferencia de un té-. Entonces, lo rellenas y sigues bebiendo hasta que te estalla la panza. Así que es ideal para compartir con más gente, turnándote para beberlo.
¿Sabías que en Argentina es común compartir el mismo mate entre mucha gente? ¡Todos bebiendo de la misma bombilla!
De hecho, ahora mismo estoy bebiendo mate con mi madre (de la misma bombilla, sí). Ella es la cebadora así que lo ha preparado a su gusto (con más azúcar de la que me merezco). Por turnos vamos bebiendo, primero ella, después yo… así hasta que se termina el termo de agua caliente.
Y tú te preguntarás… «¿qué mísero motivo a hecho que mi pareja me torture haciéndome leer estos párrafos aburrídisimos sobre el mate -siendo que además ya sabía lo que era-?»

El motivo es el siguiente: !siempre he pensado que el mate tiene algún componente químico que hace que la gente, además de engancharse a ello, sienta un bienestar y una felicidad especial!
Esto lo digo, porque el mate en argentina es un hecho social, hasta el punto en el que la gente pasa horas sentada alrededor de un mate, compartiéndolo entre conversaciones… y si has probado un mate, sabes de sobra que su sabor no es especialmente rico… para nada. Así que, no hay manera de explicar esa obsesión por este brebaje si no es porque produce alguna reacción química especial: felicidad.
¿No has visto a Messi o a Suarez bajando del autobús bebiendo mate? Hasta bajan del autobús cargando el cuenco lleno de agua hirviendo y dándole sorbitos como si les fuese la vida en ello., ¡y todo esto a pocos minutos de jugar un partido de fútbol donde corren 10km! ¿De verdad no crees que debe tener algo especial que activa alguna parte del cerebro y hace sentir bien?
Ya sé, ya sé lo que me dices… «¿qué me importa a mí todo esto que me dices?» Respuesta: ya casi lo sabrás…

Ahora bien, ya habiendo explicado la teoría del mate, por fin puedo decir que, a fin de cuentas, esto es lo mismo que pasa con el café, con el chocolate, con el tabaco y con el alcohol. Literalmente, todos estos productos tienen en común el que son drogas. Sí drogas. El café es una droga. Y, además, que son elementos naturales..
En la Picaraza hay un pasaje en donde uno de los personajes dice que en realidad el café no le gusta a nadie, y que si lo bebemos es solo porque nos gusta la experiencia de beber café -por lo mismo que a la gente le gusta haber leído, más que leer; o por lo mismo que a la gente le gusta haber hecho deporte, más que hacer deporte-.
Y sí, yo también opino así. A fin de cuentas, a todo el mundo le parece horrible el sabor del café, del alcohol y del tabaco cuando lo prueban por primera vez. Así pues, no es el sabor lo que nos atrae a estas drogas… es ese componente químico que nos produce una reacción X en nuestro cuerpo.
Y una vez más… me preguntas, ya tirada en el suelo, harta de mí… «¿qué me importa a mí todo esto?… si ya sabía lo que era el mate, y también sabía de sobra que el café era una droga… que el chocolate era una droga… y que como drogas que son, producen cambios químicos en nuestro cerebro»

La Respuesta: ¡los Psicodélicos también son una droga!
Sí, así es Patri, te he contado toda esta milonga para hablarte de los psicodélicos, porque a fin de cuentas, hay una línea mucho más delgada entre esta droga y el café, el chocolate, el alcohol y el tabaco. Por un momento, olvídate de todo lo que crees saber sobre ella… de todos los prejuicios que tienes, etc… Inclusive, olvidando el hecho de que existe una versión química (LSD), ya que los psicodélicos en gran medida son productos naturales (setas o plantas)
Ahora bien, este es el proceso:
- El café: nos despierta, los sentidos se nos agudizan
- El tabaco: nos relaja, los sentidos se tranquilizan
- El chocolate: nos alegra
- El alcohol: nos desinhibe
¿Entonces, qué producen los psicodélicos? Bueno, producen muchas cosas, pero entre algunas de las manifestaciones, estas son las más comentadas (no todas a la vez en cada consumo):
- Sinestesia: es decir, que se mezclan los sentidos: olemos colores, o escuchamos olores…
- Alucinaciones: a partir de un consumo alto (>=5mg) se suele hablar de alucinaciones; pero no siempre suceden. Las imágenes que producen las alucinaciones tienen mucho que ver con el ambiente en el que estés en el momento de tomar los psicodélicos y, en cualquier caso, siempre suelen mezclarse con elementos de nuestra propia vida, especialmente traumas o pensamientos reprimidos.
- Muerte-del-yo o, mejor dicho, Disolución-del-yo: esto, lo que quiere decir es que, se suele experimentar algo en donde los límites del yo se difuminan, hasta el punto en el que la persona se diluye en la naturaleza o en el universo. Sin duda, esta es la característica que más me llama la atención y es el que la gente más comenta.
- Ligado con el punto anterior, la gente informa que la experiencia suele incluir un fuerte componente místico (que no religioso), en donde comprenden mejor cuál es su lugar en el universo.
- Casi la totalidad de las personas que han consumido psicodélicos (y lo han hecho en el ambiente correcto) hablan de experiencias absolutamente positivas y constructivas.
- Por último, los psicodélicos no solo no son adictivos, sino que, además, contribuyen a eliminar previas adicciones.
En fin… que la lista continua, pero me paro aquí.

Y todas estas características, parece que están teniendo una fuerte respuesta en pacientes con grandes trastornos post-traumáticos, etc…
Pero más allá de eso, de verdad que estoy intrigado en experimentar con ellos. No por nada en especial, no se trata de una obsesión. Es más bien, la idea de que si me encanta tomar algo de chocolate porque me produce felicidad, algo de alcohol porque me desinhibe, me chifla pensar en que existe algo natural que puede alterar nuestra percepción del mundo de una manera tan importante que nos ayuda a ver el mundo y nuestro yo de una manera distinta y original.
De hecho, hay muchas teorías por ahí fuera que hablan de que las setas mágicas, que son psicodélicos, están al inicio de muchas de las religiones del mundo. Además, como ya sabes, forman parte esencial de muchos rituales de tribus y chamanes, etc…
Por haber teorías… hay incluso teorías que hablan de que es gracias a los psicodélicos a que los humanos empezaron a ser humanos. Mejor dicho, es gracias a ellos a que los hombres comenzaron a hablar, ya que fue la experiencia de la sinestesia (mezcla de los sentidos) lo que condujo al lenguaje. Inclusive… hay teorías, ya absolutamente pasadas de rosca, que insinúan que las setas mágicas son unos especies de dioses que controlan el universo y que están intentando comunicarse con los hombres para transmitirles un mensaje… Valeee.. esto ya es de locos…
En fin, patri, imagínate por un momento, lo que debe ser oler el sabor de un melocotón, o ver el sonido de un lobo aullando, lo que debe ser sentir que te disuelves en el Universo y en la naturaleza, o que tienes una alucinación en el que experimentas algo tan imposible como tu propio nacimiento.
Y, finalmente, tú me dirás: «Vale, me has hecho perder laaargos minutos de mi vida contándome este rollo que realmente ya me has explicado en otras ocasiones. Ya me has dicho que quieres probar psicodélicos alguna vez. Así que, ¿para qué contarme todo este rollazo una vez más?

RESPUESTA:
Cada vez que alucino imaginando las experiencias que pueden llegar a generar los psicodélicos, pienso (y cada vez más y más), que tú eres la droga más fuerte que existe en todo mi UNIVERSO, y a tu manera, tú eres un psicodélico para mí. De verdad, que lo eres. Sí.
Y olvídate de pensar que es porque eres adictiva, que también. Es, más bien, porque alteras mi percepción de las cosas; y me alteras porque cada vez que estoy a tu lado, siento una apabullante sensación de felicidad como he sentido pocas veces en 30 años; porque cuando paseo contigo aprecio mucho más todas las cosas que tengo alrededor, porque cuando hago el amor contigo alucino hasta el punto en el que los sentidos se me mezclan -cuando beso tu sexo veo las estrellas, cuando estoy dentro de ti siento que estoy en todas partes-; eres mi droga favorita porque alteras mi percepción del tiempo, una y otra vez… eres mi droga favorita porque haces que todo lo demás tenga, por fin, sentido.
Ah… mi amor, alteras mi realidad de una manera tan bonita, que detesto bajarme de ella cuando me toca.
Deseando volver a subirme a ti y que alteres mi percepción del universo otra vez…
TE QUIERO.
Ay amor… Me ha encantado el post! No he probado el mate, pero tengo curiosidad, los psicodelicos también me llaman la atención… Necesito chocolate por las mañanas, tabaco, el alcohol me deshinibe, obvio, y el café nunca caí… Pero sin duda el amor es la droga más potente que existe, sin duda… Una frase, un momento, por muy fugaz que sea, hace que cambie tu humor en un instante… Mi realidad cambió cuando te conocí y mi felicidad empezó a depender de ti… De si me hablabas, si había alguna pistita de que te podía gustar.
Tienes toda la razón, si pasa algún día que no hablamos, desde hace muchos más meses, me falta algo demasiado importante y me entra el mono… Y desde que empezamos a salir me pasa con verte… Así que si tu me consideras una droga, a mi me pasa lo mismo! Y ahora mismo tengo muchas muchas ganas de ti! Te quierooooooo! Ah y espero que tenga sentido lo que escribo aquí en el coche entre glaciares y volcanes
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